Valija Cultural

Julio Fernando San Martin Fuentes

Público del Festival de Viña tendrá su propia Reina

Ya se cumplen 55 años de hermosa historia festivalera, desde aquella primera vez que se desarrollara en la Quinta Vergara, este Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar (febrero de 1960), que hoy es reconocido a nivel mundial.

Es por esta razón, que el portal “La Voz del Monstruo” (medio acreditado año tras año a este certamen musical), ha decidido crear un concurso, como una forma de agradecer a todos aquellos que noche tras noche cantan con sus artistas favoritos, es decir, a “La Reina del Monstruo”.

Para ello, desde este 29 de enero de 2014, hasta el tercer día de certamen, podrán votar por diversas hermosas candidatas a través de internet (en la foto, Konstanza Werlinger, representante de la ciudad de Concepción), señoritas como tantas sentadas en platea y galería, que ahora les representarán con excelencia, pudiendo pasar a la historia; de esta maciza historia que recién comienza gracias a este singular y necesario concurso (idea que para sus creadores, debe instaurarse y perpetuarse).

La ganadora de esta primera premiación, recibirá banda y corona ante todos los medios de prensa acreditados al festival, siendo presentada junto a las otras dos finalistas, en la “Gala de la Prensa”, momento que reúne a periodistas nacionales y extranjeros, en presencia de la alcaldesa de la ciudad de Viña del Mar, Sra. Virginia Reginato, de altas autoridades de CHV (Canal encargado de la transmisión), además de reconocidos rostros de televisión; todo aquello al interior del mítico recinto festivalero “Hotel O´Higgins”, donde se hospedaran por años las más sobresalientes estrellas de la canción internacional.

Así es que ya lo saben, a votar por sus candidatas preferidas, las que aparecen en www.lavozdelmonstruo.com, o a inscribirse.


Carta al “MONSTRUO” del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar

Todos formamos parte de este fenómeno llamado “monstruo” que juzga, para bien o para mal, a los artistas de este gran evento; y, es tan importante, que sin éste concepto tan singular refiriéndose al público, en verdad, le faltaría el alma a nuestro Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, orgullo chileno para el mundo.
Cuando hablamos  de monstruos, de seguro lo asociamos con terroríficos entes, donde la mayoría de las veces, sus caras desfiguradas por alguna extraña razón, sus cuerpos amorfos,  logran atemorizar a quienes les conocen. Y ay de aquellos que osen incomodarlos, porque en verdad, sí conocerán la furia de sus garras, devorando a más de algún osado humano.
Quizás de allí, de la segunda parte de este párrafo, provenga  esa espeluznante similitud, digna de una película de Hollywood; el que al público asistente a las seis jornadas de festival, se le reconozca como al “Monstruo”.
Pero resulta que las 15 mil almas presentes, nada tienen que ver con aquella terrorífica imagen apocalíptica (ni menos, con los primeros que acudían, llevando sus propios asientos para ver el show; o con aquellos que lo apreciaban gratuitamente desde el cerro en tiempos pretéritos). Por el contrario, noche tras noche, todos los que llegan a la Quinta Vergara, aparecen vestidos con sus mejores trajes, y también, con sus mejores peinados; de hecho, para los hombres, da gusto apreciar a tantas mujeres guapas luciendo como todas unas princesas. Y claro, si están asistiendo al festival de mayor renombre internacional en cuanto a música; a una verdadera fiesta; y además, son las de casa; las mismas que enloquecerán hasta el fanatismo absoluto al momento de ver a sus máximos ídolos musicales sobre el escenario; como también, las bellas embajadoras culturales de este festival, a través de las pantallas de televisión que llevan dicho certamen hacia el resto del mundo (Gracias a la transmisión del canal de cable A & E. Quien transmite en vivo y en directo, a 19 países los seis días de festival; además de los periodistas acreditados provenientes del Caribe, Europa, y América).
Hombres y mujeres solitarias; enamoradas parejas; familias completas; abuelitos y abuelitas; adolescentes; niños; todos ustedes conforman esta gran barra bautizada con nombre tan peculiar, “El Monstruo”; a ustedes, a todos ustedes, les hablo desde esta tribuna.
Es cierto, que muchas veces, el público se ha manifestado en forma grotesca, tanto, que pareciere que en verdad tuvieran unas garras tremendas, y además, sucias; como para llevar a sus víctimas hasta sus mismas fauces. Pero es justo decir, también, que la mayoría de las veces, las pifias, los gritos de desaprobación por parte de ustedes, se han debido a la presencia de artistas de dudoso prestigio, que no lograron convencer con su arte; con su voz; y también a aquellos, que teniendo la solvencia suficiente en cuanto a talento, equivocaron su rutina.
Es que lisa y llanamente, a este prestigioso festival, no se viene a improvisar, o a demostrar lo que no son. ¡Estamos en el Festival de Viña carajo! Y por ello, los artistas que pisen su escenario; deben contar con el talento suficiente para estar a la altura de un magno evento como éste; y también, al de los grandes de la música mundial, que han nacido, y cantado en ella.
La vara cada vez está más alta (no en vano, celebramos 55 años de historia), por ello, el público festivalero ha aprendido a manifestarse, acorde con la mediocridad o virtuosismo de los artistas. Eso sí, estimado “monstruo”, no confundamos imperfección con vulgaridad; reprochen, pifien  todo lo que deseen, cuando estimen que los que están al frente de ustedes, no merecen ni siquiera el aplauso; pero con objetividad. No obstante a aquello, mantengamos también el respeto hacia la dignidad humana; demuestren que si están allí, es por que se han ganado su legitimo derecho a reprochar, con el solo hecho de que les cortaran sus boletos a la entrada; pero que no ocurra  el desapruebo a través de la ofensa barata; no en vano, ya lo dijimos, somos los locales y debemos demostrar la cultura que poseemos al resto del mundo.
De mis ya 21 años de presencia acreditada por motivos de prensa (que desde niño acudía a su galería, a través de la magia del televisor), recuerdo un doloroso episodio sucedido hace unos años, donde la afectada fue una hermosa mujer brasileña llamada  Xuxa; quien además de tener buena voz, había creado su fama al interpretar cantos para nuestros propios hijos. Triste fue esa imagen, donde la nombrada afectada, con su hija de corta edad sobre el escenario, lloraba desconsoladamente abrazada a su retoño, luego de enterarse que lo que gritaba el “monstruo” en aquel momento, no eran precisamente alabanzas a su actuación sino que groserías de corte sexual…que incidente más ordinario y vergonzoso aquel, en contra de una mujer y de un niño.
Otro punto importante, es que respetemos a nuestros artistas, quienes se han esmerado, con mucho esfuerzo en este país del desconocimiento, a crear lo que después interpretarán; la gentileza parte por casa, y no porque pronto venga su rimbombante y preferido artista internacional, ellos (los chilenos) deberán pagar culpas que no les pertenecen… cual chivo expiatorio. A veces, muchos de los nuestros, han dejado chicos a aquellos artistas que vienen con cierto renombre…no nos sigamos equivocando.
No pretendo arrebatarles la pasión del disfrute ese hasta el clímax, ya sea a través de la pantalla, o acudiendo a alguna noche a ese hermoso anfiteatro al aire libre, sólo darles algunas pautas que les pudieren servir para gozar de mejor manera este festival que muchas veces nos aleja pasajeramente de tantas catástrofes y penas; y con ello, no irse con un amargo sabor entre sus carrillos o entre sus sienes, por no haberlo disfrutado como se quisiera.

¡Ya muchachos!  A entretenerse con esta justa festivalera como se merecen; por que al fin y al cabo, este certamen existe por y para ustedes…

…nos vemos en la Quinta Vergara.

 


A LOS MUCHACHOS DE LA PRENSA ACREDITADA

Cada vez que los pormenores de este prestigioso Festival  Internacional de la Canción de Viña del Mar, llega a vuestros hogares a través de la prensa (sea esta escrita, on line, radial o audiovisual), ustedes viven la sorprendente ilusión del espectáculo; la magia esta que ocurre cada vez que se encienden las luces y cámaras del escenario; claro que para ello, existen algunos seres que hacen posible que esto exista, los periodistas, noteros y reporteros acreditados a este emblemático certamen…más conocidos como los del “El Cuarto Poder”.
Claro que lejos está ese mayo de 1789, cuando Luis XVI convocó en Versalles a una reunión plenaria de los Estados Generales (compuesta por los trescientos nobles del primero; los trescientos clérigos del segundo; y los seiscientos plebeyos del tercer poder). Años más tarde, tras la Revolución francesa, un gran escritor y pensador francés, Edmund Burke, levantaría la mirada hacia la galería de prensa de la Cámara de los Comunes, para declarar: “Ahí se sienta el Cuarto Poder, y sus miembros son más importantes que todos los demás”.
Desde entonces, muchas aguas han corrido por este río, como estos cincuenta años de festival, por ejemplo; lugar donde se viven emociones tan fuertes como la de esta misma rimbombante denominación.
Todos y todas, tantos y tantas al servicio de la noticia, trabajando hasta la madrugada para llevar a ustedes todo lo ocurrido y lo que sucederá en los días siguientes; también, aquello que no siempre se sabe de los artistas, no importando la manera de conseguirla.
Es que lo que ustedes no saben, es el sacrificio que tienen que hacer estos muchachos “de acreditación amarilla”, para obtener los pormenores de este orgullo nuestro. Por ejemplo, muchos colegas no comen, sí, pasan por alto la merienda, y todo por obtener una entrevista; haciéndoles ardua vigilancia a los consagrados hasta obtener una palabra de estos. Cuantas veces he visto situaciones extremas, como colegas colgados en árboles, o subiéndose a alguna silla para poder sacar la mejor nota o fotografía, con el peligro que significa esto, entre tanto jolgórico tumulto.
En otras, soportando la férrea y maciza oposición de esos  guardias “Roperos de tres cuerpos”, que en la mayoría de las veces impiden el trabajo de la prensa de mala manera; esguinces, pisotones, nuestros elementos de trabajo dañados, etc. No entendiendo que también es un digno y sufrido trabajo, muy comprometido con todos nuestros privilegiados merecedores, nuestro público, gran importancia, por cierto; y que si nos dieran más facilidades, no se cometerían algunas desagradables molestias para ambas partes (como si nosotros estuviéremos haciendo algo muy perverso, en vez de llevar este festival a otros parajes y latitudes).
Cuantos de nosotros, hemos sufrido esa falta de sueño (porque como termina a eso de las tres madrugada cada jornada festivalera, a las diez de la mañana ya hay que estar como lechuga para poder asistir dignamente a las conferencias de prensa); cuantos de nuestros colegas de provincia, de medios pequeños, provenientes de los lugares más apartados de nuestro país, vienen con lo justo, debiendo hacer sacrificios extremos para alimentarse o dormir (a veces, sólo con un sándwich y alguna bebida; y en otras, compartiendo o haciendo una colecta entre varios, para que algunos puedan comer), y todo por la noticia; pero si hasta he visto  profesionales de categoría, durmiendo en los sillones de los hoteles; y también, aunque usted no lo crea, en los estacionamientos de estos mismos, hasta la próxima mañana.
 Mención aparte, por supuesto, es para todos aquellos estudiantes de periodismo, quienes encantados se empapan de este serio trabajo, aprendiendo de los más experimentados…aunque sufran en carne propia las vicisitudes típicas de la profesión.
Sacrificio señores, sacrificio envuelto en la hermosa manta de la vocación; y todo para que sólo se vea lo primordial de la noticia, lo hermoso de todo esto, pero no lo sufrido por los hijos del rigor y que muy pocas veces se sabe o se ve.
Esta nota, esta página, colegas míos; este sencillo pero cariñoso reconocimiento,  es para ustedes; los que se esfuerzan a diario para que este apostolado del periodismo siga manteniendo el respeto ganado a través de tantas batallas, más allá de las envidias y resquemores; y que tanto interés y credibilidad tiene hoy entre la masa popular y,  también entre las autoridades de turno.

¡Mierda, mierda, mierda! ¡Viva la prensa mierda! Por los siglos de los siglos.

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