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Más allá de las medallas: lo que el lapsus de Kast sobre Natalia Duco dice del deporte chileno.

El comentario del Presidente José Antonio Kast sobre la Ministra del Deporte, Natalia Duco, abrió una conversación que puede ser mucho más interesante que el error mismo. Al agradecerle por medallas olímpicas que no ganó, se instaló una confusión que en Chile aparece más seguido de lo que parece: medir el valor de un deportista solo por si subió o no a un podio olímpico.


Y ahí está el punto de fondo. En el deporte de alto rendimiento, especialmente en países como Chile, una carrera no se resume únicamente en una medalla. Natalia Duco no fue medallista olímpica, pero sí fue finalista en Londres 2012, donde terminó décima en lanzamiento de bala con récord nacional de 18,80 metros, en una de las actuaciones más importantes del atletismo chileno en unos Juegos. Además, ganó el bronce en los Panamericanos de Toronto 2015 con una marca de 18,01 metros y clasificó a Río 2016.


Desde las ciencias del deporte, esa diferencia importa mucho. Porque el alto rendimiento no se mide solo por medallas, sino también por permanencia, consistencia y capacidad de competir entre las mejores del mundo durante años. Y Duco tuvo una trayectoria larga en la elite: fue campeona mundial juvenil y participó en cuatro Juegos Olímpicos, algo que muy pocos deportistas chilenos pueden decir.


Lo interesante es que el lapsus deja ver una idea muy instalada en la memoria deportiva chilena: si no hubo medalla, entonces pareciera que faltó algo. Como si llegar a una final olímpica, sostener una carrera de más de una década o instalar una disciplina en la conversación pública no contara tanto. Y eso es injusto.


Porque en países con poca tradición olímpica, entrar al top 10 del mundo ya es una señal enorme de nivel competitivo. No es una frase de consuelo, es una realidad del alto rendimiento. La distancia entre ser medallista y ser finalista muchas veces no se mide en talento, sino en centímetros, milésimas o pequeños factores contextuales que en la elite hacen toda la diferencia.


La historia del deporte chileno está llena de trayectorias que no siempre terminaron con una medalla, pero igual cambiaron el estándar. Duco fue una de ellas. Puso al lanzamiento de bala femenino chileno en la conversación internacional, sostuvo presencia en cuatro ciclos olímpicos y convirtió una disciplina muy poco mediática en un tema conocido por el público general. Eso también construye historia deportiva.


Tal vez por eso este episodio sirve para algo útil. Nos obliga a revisar cómo recordamos a nuestros atletas. Si solo celebramos el podio, el país termina olvidando procesos, trayectorias y niveles de rendimiento que, para nuestra escala deportiva, ya son extraordinarios.


Por Frano Giakoni Ramírez, director de la carrera de Entrenador Deportivo UNAB.