EDUCACIÓN: SIMCE y el efecto Mateo, volver a poner el énfasis donde corresponde.
Los datos del último SIMCE no solo muestran estancamiento, revelan un fenómeno mucho más inquietante. Las brechas educativas no aparecen de manera repentina en la adolescencia; se construyen lentamente desde los primeros años de escolaridad y luego se expanden con el tiempo.
La evidencia del SIMCE 2025 confirma esta dinámica. En cuarto básico las diferencias entre estudiantes aún parecen moderadas. Sin embargo, cuando se observan los resultados en octavo básico y, con mayor crudeza, en segundo medio, las distancias comienzan a ampliarse de manera significativa. Lo que inicialmente era una brecha acotada termina transformándose en una fractura educativa difícil de revertir.
La investigación educativa conoce bien este proceso. Se trata del llamado efecto Mateo, concepto inspirado en la parábola bíblica según la cual “al que tiene se le dará más, y al que no tiene se le quitará incluso lo que tiene”. En el campo educativo, Keith Stanovich (1986) lo utilizó para explicar cómo las ventajas iniciales en habilidades como la lectura tienden a acumularse, mientras que las desventajas tempranas se profundizan con el paso del tiempo.
Un niño que aprende a leer con fluidez en los primeros años tiende a leer más, ampliar su vocabulario y comprender mejor el mundo que lo rodea. En cambio, quien enfrenta dificultades tempranas suele leer menos, pierde confianza y comienza a rezagarse progresivamente. Así, el aprendizaje se comporta como una bola de nieve: pequeñas diferencias iniciales terminan convirtiéndose en enormes desigualdades académicas.
Las propias cifras nacionales sugieren este fenómeno. La Agencia de Calidad de la Educación ha advertido que una proporción importante de estudiantes de cuarto básico no alcanza niveles adecuados de comprensión lectora. Cuando esas dificultades no se abordan oportunamente, los rezagos se arrastran durante toda la trayectoria escolar. La OCDE ha señalado que los sistemas educativos que no logran intervenir tempranamente terminan reproduciendo desigualdades sociales dentro de la escuela (OECD, 2023).
Desde esta perspectiva, el problema del SIMCE no es solo el estancamiento de los puntajes. El verdadero problema es que el sistema educativo parece llegar siempre tarde. Observa las brechas cuando ya están consolidadas, en lugar de intervenir cuando recién comienzan a formarse.
Si Chile quiere evitar que el aprendizaje continúe reproduciendo desigualdades, el foco debe desplazarse con urgencia hacia los primeros años escolares. Porque en educación ocurre algo que los datos del SIMCE vuelven a recordarnos con crudeza: las brechas no se agrandan en segundo medio; simplemente se vuelven visibles demasiado tarde.
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